Cómo contar una buena historia

Las historias crean recuerdos “memorables”

… Vinculando las emociones a las cosas que suceden. Eso significa que los que pueden crear y compartir buenas historias tienen una poderosa ventaja sobre los demás.

Los hechos y las cifras y todas las cosas racionales que pensamos que son importantes en el mundo de los negocios en realidad no se nos quedan grabados en la mente.

Empezar con un mensaje

En primer lugar, hay que definir el mensaje final, y luego se puede averiguar la mejor manera de ilustrarlo.
Todo ejercicio de narración debe empezar por preguntarse: ¿Quién es mi público y cuál es el mensaje que quiero compartir con él?

Todas las decisiones sobre la historia deben surgir de esas preguntas.

Utilizar las experiencias personales

Los mejores narradores buscan en sus propios recuerdos y experiencias vitales la forma de ilustrar su mensaje.
Piensa en un momento en el que tus propios fracasos te hayan llevado al éxito en tu carrera o en una lección que te haya impartido tu padre, hermano algún mentor…

Puede haber una tendencia a no querer compartir detalles personales en el trabajo, pero las anécdotas que ilustran la lucha, el fracaso y las barreras superadas son las que hacen que los líderes parezcan auténticos y accesibles.

No te hagas el héroe

Puedes ser una figura central, pero el foco de atención debe ser la gente que conoces, las lecciones que has aprendido o los acontecimientos que has presenciado.

Cuanto más celebres tus propias decisiones, menos probable será que tu audiencia conecte contigo y con tu mensaje.

Destacar una lucha

Los buenos narradores entienden que una historia necesita un conflicto. Una historia sin desafíos no es muy interesante.

No tengas miedo de sugerir que el camino será difícil. De hecho, nos gusta que nos digan que va a ser duro”, seguido de “pero si todos nos unimos y aguantamos, al final conseguiremos algo increíble”.

Mantén la sencillez

No todas las historias que se cuentan tienen que ser sorprendentes, épicas y al borde del abismo. Algunas de las historias más exitosas y memorables son relativamente simples y sencillas.
No dejes que los detalles innecesarios desvirtúen tu mensaje principal. Trabaje a partir del principio de que “menos es más”. Uno de los mayores errores que puedes cometer es incluir demasiados detalles del tipo equivocado.

Lo que hay que hacer y lo que no hay que hacer en la narración

Hazlo:

  • Tenga en cuenta a su público: elija el marco y los detalles que mejor se adapten a sus oyentes.
  • Identifica la moraleja o el mensaje que quieres transmitir.
  • Encuentre inspiración en sus experiencias vitales.

No lo hagas:

  • Dar por sentado que no tienes capacidad para contar historias: todos tenemos la capacidad de contar historias memorables.
  • Darte a ti mismo el papel de protagonista.
  • Abrumar tu historia con detalles innecesarios.

Fuente: O’Hara, C. (2015, 12 agosto). How to Tell a Great Story. Harvard Business Review. https://hbr.org/2014/07/how-to-tell-a-great-story